DEFORESTACIÓN

                                                                                                                          

Introducción: 

  La deforestación se produce cuando se tala o destruye el bosque provocando la pérdida del hábitat de los animales y el aumento de la erosión del suelo, como consecuencia de la eliminación de la cubierta vegetal.

  Cada año se estima que desaparecen unos 170.000 km² de pluvisilva, el equivalente a cuatro veces la superficie de Suiza. De seguir el ritmo actual de destrucción, las selvas tropicales de las zonas bajas habrán dejado de existir dentro de veinte años. Hoy día, la selva ocupa menos del 8% de la superficie de la Tierra, es decir, menos de la mitad del área que ocupaban antes de que comenzara su explotación.

A escala mundial, hay entre un 20 y un 30% menos de selva tropical de la que había históricamente, concentrándose en Brasil e Indonesia más del 45% de la pérdida total.

En la selva tropical viven numerosos pueblos indígenas como los penan de Borneo y los kayapó de Brasil. En 10 km² de selva hay más de 1.500 especies de plantas y árboles, 700 especies animales y miles de tipos de insectos. Por consiguiente, la destrucción de grandes superficies conlleva graves problemas medioambientales, pérdida de hábitat y la extinción de culturas indígenas.

La deforestación afecta a la capacidad de la Tierra para limpiar la atmósfera. La pluvisilva y otras grandes regiones boscosas sirven de pulmón al planeta al convertir el anhídrido carbónico en oxígeno y filtrar los contaminantes. Los científicos creen que la deforestación altera el clima, contribuye al calentamiento global y es responsable del 25% del anhídrido carbónico que se libera en la atmósfera cada año.

En el ámbito local, la deforestación produce efectos desastrosos. El suelo de las laderas, al contar con una menor cubierta vegetal para que lo fije, se erosiona rápidamente a causa de la lluvia y de la escorrentía, colmatando los ríos y lagos de limos y perjudicando a la vida acuática. Los suelos desnudos de la selva son relativamente poco fértiles y sólo son utilizables con fines agrícolas durante uno o dos años. Además, los suelos desnudos retienen sólo una parte del agua que podrían absorber con cobertura vegetal y favorecen ciclos de inundaciones y sequía en lugar de un aporte constante de agua.

 

 Crecimiento de la población

  La principal causa de la deforestación es el crecimiento de la población y el consiguiente aumento en la demanda de productos de madera de las tierras forestales. La búsqueda de nuevas tierras de cultivo en los países en vías de desarrollo es la causa de la tala y clareo de los bosques. Los ganaderos talan miles de hectáreas de selva para que el ganado paste durante uno o dos años, trasladándose una vez agotado el suelo. Con el fin de satisfacer la demanda cada vez mayor de madera y pasta de madera para casas, muebles y papel, también los países desarrollados han acudido a las enormes reservas de las selvas húmedas. Para la población cada vez más numerosa de África y Asia, la madera sigue siendo el combustible básico tanto para la preparación de alimentos como para la calefacción.

Aunque la deforestación sigue siendo un grave problema, los gobiernos y los grupos conservacionistas están adoptando medidas para reducir las pérdidas. Los países desarrollados favorecen el reciclaje con el que se reduce la utilización de productos obtenidos a partir de la madera y algunos países, como Brasil, han eliminado las subvenciones que animan a la gente a talar y establecerse en la selva tropical. Algunos grupos ecologistas privados trabajan con el fin de fortalecer las reivindicaciones de los pueblos indígenas y desarrollar mercados de productos forestales obtenidos mediante una producción sostenible; por ejemplo, las especias y plantas medicinales pueden cosecharse en las selvas sin dañar el ecosistema. Muchos países desarrollados y grupos conservacionistas internacionales han establecido intercambios de “deuda por naturaleza”, que cancela deudas por créditos internacionales a cambio de una mejor protección de los bosques.

 La principal causa de casi todos los problemas medioambientales es el rápido aumento de la población humana, que actualmente alcanza la cifra de 6.073 millones (2000) de personas en todo el mundo. Cada día hay 250.000 nacimientos, lo que suma 90 millones al año. A este ritmo, la población global llegará a los 10.000 millones en el año 2050. Aun en el caso de que la fertilidad disminuyera hasta una media de dos hijos por mujer, las cifras absolutas aumentarán, al menos, en otros 3.000 millones. Esto explica por qué la población mundial es, en promedio, muy joven.

Las necesidades básicas de todos estos seres -alimentación, vivienda, calor, energía, vestido y bienes de consumo- plantean una tremenda demanda de recursos naturales. Si no se producen cambios en la tecnología, el uso de la tierra y las medidas de control de la natalidad, esta demanda aumentará forzosamente.

La presión del aumento de la población sobre el medio ambiente viene determinada tanto por su distribución como por su cifra total. El 90% del crecimiento actual tiene lugar en los países en vías de desarrollo, en los que, para el año 2025, se concentrará el 84% de la población mundial. Kenia e Irak, por ejemplo, presentan un ritmo de crecimiento de casi el 4% anual, con lo que duplican su población cada 20 años. En algunos países desarrollados, como Japón y Francia, se necesitarían alrededor de 400 años para doblar sus poblaciones.

Los países industrializados, con un nivel de vida más alto, son los responsables de la mayor parte de la contaminación atmosférica, del efecto invernadero, del agotamiento de la pesca y de la deforestación. Sin embargo estos países pueden reducir, también, los riesgos medioambientales al utilizar las nuevas tecnologías como dispositivos anticontaminantes en chimeneas, sistemas de autorregulación de emisiones, e instalaciones para el tratamiento de las aguas residuales. Aunque los países en vías de desarrollo consumen muchos menos recursos por persona, la alta densidad de población produce un gran agotamiento del suelo, los bosques y los recursos acuíferos. Las nuevas tecnologías no contaminantes son económicamente inaccesibles para esos países.

 

LA NATURALEZA EN PELIGRO

 Dentro de la lista de acciones del hombre que amenazan a las otras especies, la más dañina es la destrucción del hábitat. La deforestación, la desertización, la eliminación de los arrecifes para obtener coral, el drenaje y la ocupación de marismas, y la apropiación de territorios vírgenes para construir ciudades, son tan sólo unos cuantos ejemplos. Incluso cuando el hábitat parece intacto, los agentes contaminantes en el aire, en el agua y en el suelo lo pueden convertir en inhabitable para la fauna. La sobreexplotación de caza y pesca y la tala masiva de bosques, merman las poblaciones de animales y plantas. Por otro lado, las especies foráneas introducidas por el hombre compiten con muchas de las autóctonas y acaban por sustituirlas.

 

BOSQUES TROPICALES HUMEDOS

   Los bosques tropicales crecen en un gran cinturón ecuatorial donde la temperatura, la precipitación y la duración del día apenas varía de una estación a otra. La combinación de temperaturas cálidas, mucha lluvia y días de duración constante contribuyen a un medio ambiente en el cual el crecimiento y reproducción de la planta es, básicamente, independiente de la época del año, de manera que las hojas, las flores y los frutos están siempre presentes para alimentar a los animales. Estos bosques son frecuentemente llamados, aunque equivocadamente, junglas, nombre que se aplica más apropiadamente a las plantas que crecen de forma enmarañada al invadir el terreno después de que se ha cortado la primera selva.

 La selva densa es una selva estratificada: las coronas de los árboles de la selva forman un dosel continuo (estrato superior), sobre el cual sobresalen las copas de los árboles gigantes de forma ocasional. Un piso inicial de árboles más pequeños y de plantas trepadoras leñosas, o lianas, producen una selva de tal complejidad interna que muchos animales, incluso algunos de tamaño grande, raramente o nunca descienden al suelo. Dentro de la selva, la competición por la luz es intensa y muchas plantas consiguen acercarse al sol trepando hacia arriba por los grandes árboles o creciendo como epifitas en sus ramas y troncos. Los árboles de tamaño medio constituyen un estrato intermedio bastante continuo.

 A pesar del mito de la selva como una maraña impenetrable de vegetación, el suelo es tan oscuro que en comparación con otro tipo de región natural crecen pocas plantas, excepto en los claros soleados creados cuando un árbol se desploma por el viento y por un deslizamiento del terreno. El microclima es desfavorable, pues aunque la descomposición de materias vegetales aumente la tasa de gas carbónico, el oxígeno es poco abundante, lo que es un obstáculo para la respiración. A causa del rápido reciclaje de nutrientes devueltos a la vegetación, los suelos de la selva son bastante pobres.

 Aunque la diversidad de las especies de bosque es legendaria, muchos de los árboles son superficialmente bastante similares: las hojas que derraman agua por sus puntas afiladas son características de muchas clases de especies no relacionadas; a causa de que no hay necesidad de una cubierta espesa e impermeable en la selva, la corteza tiende a ser delgada; las raíces apoyadas y apuntaladas pueden intensificar la estabilidad en los suelos poco profundos o inundados de agua. A medida que crece la distancia respecto al ecuador, las diferencias estaciónales se hacen más pronunciadas y crece el número de especies caducifolias, pero ya que cada especie deja caer sus hojas en periodos distintos y éstas se renuevan constantemente, el parecido entre las selvas sem. Y siempre verde es cercano.

 La selva de la Cuenca del Amazonas está a menudo considerada como la quintaesencia de las selvas y, de hecho, es extraordinariamente diversa en especies de fauna y flora, la mayoría de las cuales están todavía sin calificar. El bloque de selvas amazónicas es el más grande de la Tierra y, a pesar de la intrusión de población en muchos lugares, queda relativamente intacta. En otras zonas de América, un cordón de bosque continuo discurre desde la costa del Pacífico, en Ecuador, por toda Centroamérica hasta el sur de México; otra selva, la mata atlántica, se extiende desde el noreste de Brasil hacia el sur hasta Paraguay. El uso humano de estos bosques las ha fragmentado y degradado tanto que la selva atlántica de Brasil está tan gravemente amenazada que ahora es sometida a una intensa campaña de conservación. Junto a estas selvas continentales, quedan trozos de selva caribeña que todavía cubren algunas partes de las Antillas.

 En África, la selva de la zona occidental se extiende desde Guinea hasta Ghana, donde la Sabana de Nigeria la separan del bosque del Congo, que se extiende por Nigeria, Camerún y los países de la cuenca del río Congo. Una parte sustancial del bosque del Congo todavía se mantiene, pero la parte de Guinea y las selvas de Nigeria han sido muy taladas, al igual que la selva del este de la isla de Madagascar.

 Las selvas más intactas de Asia y Oceanía están en las islas de Borneo y Nueva Guinea. Por lo demás, la selva tropical se extiende en una banda interrumpida desde la cordillera de los Ghates Occidentales de la India, hasta Sri Lanka y Bangladesh, y por todo el Sureste asiático y el Archipiélago Malayo hasta el noreste de Australia y muchas de las islas del Océano Pacífico tropical, incluyendo Hawai.

 

 LA PLUVISILVA

 Una selva lluviosa o pluvisilva es la formación vegetal de carácter arbóreo que se desarrolla en latitudes intertropicales sin ningún mes de carácter seco. Es la llamada selva virgen de la Amazonía, Congo o Indonesia. Las selvas lluviosas son los ecosistemas más ricos de la Tierra, ya que en ellas viven más del 70% de las especies conocidas.

 La pluvisilva tropical más grande del mundo ocupa la Cuenca del Amazonas de América del Sur. Al igual que otros bosques húmedos, la selva amazónica se sitúa en el cinturón caracterizado por sus abundantes precipitaciones anuales (consulte Viajes organizados Climas cálidos y húmedos y Lluvia ecuatorial). Los bosques tropicales húmedos albergan una ingente variedad de especies, más de las que se puedan encontrar en cualquier otra ecorregión. Aves como el guacamayo rojo, y mamíferos como el perezoso y el mono araña, viven en la selva amazónica. Las lianas se adhieren a los troncos de los árboles, donde se asientan plantas como las orquídeas. Sobre el suelo merodea el jaguar. Hoy, el ser humano ha destruido de manera alarmante parte de la vegetación de la selva amazónica para destinar esa tierra a cultivos y pastos. Esta deforestación amenaza con la desaparición de numerosas especies que la pueblan.

 La segunda mayor pluvisilva tropical contigua se localiza en la Cuenca del Congo de África central. Esta selva constituye el hogar de chimpancés, gorilas e innumerables criaturas más. Los bosques tropicales llegaron a alcanzar la costa occidental africana. Pero los bosques litorales han desaparecido recientemente y la explotación forestal amenaza el frágil hábitat de la Cuenca del Congo.

 Hace tiempo, la pluvisilva tropical cubrió la mayor parte del Archipiélago Malayo, así como el litoral meridional del Sureste asiático. A lo largo de los siglos, esa selva ha sido abierta para cultivar arroz y otros productos que sirven de alimento a la numerosa población de la región. En la actualidad, una rápida deforestación amenaza con destruir la selva que permanece en Sumatra, Borneo y Nueva Guinea. Si el bosque es eliminado, especies como el orangután, la musaraña arborícola y el mono narigudo podrían extinguirse.

 Los bosques tropicales montañosos del Himalaya, al igual que los de otras cadenas de montañas tropicales, albergan una rica variedad de hábitat que van desde la pluvisilva tropical en los niveles inferiores hasta los bosques de coníferas propios de las áreas situadas a mayor altitud. El alto Himalaya constituye el hogar del langur común, del panda rojo y de otras muchas especies. Las laderas se hallan cubiertas por bosques de pinos, cedros y rododendros. Estos bosques se encuentran amenazados por la excesiva tala de que son objeto con el fin de aprovechar su madera. Esta deforestación favorece la erosión del suelo y el riesgo de inundación de los valles que se extienden en las faldas de las montañas.

 

LA DEFORESTACIÓN EN EUROPA

 La región mediterránea: Portugal,España ,Italia y Grecia.

En esta región tienen dos estaciones de duración casi iguales. En el invierno pueden caer en los lugares de 200 a 600mm de lluvia y una temperatura mínima entre 5 y 10º grados los inviernos son suaves; y el verano muy secos y calurosos con máximas medias de 30º a 40 grados en el norte llueve mas y la duración de la estación seca no supera los tres meses, y las temperaturas invernales pueden descender a bajo cero.

En el verano en la región del mediterráneo la sequedad estival constituye un problema, porque el agua se convierte en un factor limitado del cual depende de la intensidad de las actividades y es primordial para la vegetación de esa regiones, lo que se le agrega en muchos lugares un periodo de heladas en inviernos. Todo ello determina un equilibrio muy frágil que el hombre lo rompió con la explotación forestal, los incendios y los sobre pastoreos.

 La región atlántica: Irlanda, Reino Unido, Francia, Luxemburgo, Países Bajos y Bélgica.

Los biomas primitivos de esa región quedan muy poco, la antigua instalación humana han modificado prácticamente todo.

 Los bosques primitivos de ese lugar se conservan en algunos pocos lugares montañosos como los Vosgos. Debido a la gran explotación y a la antigüedad en la ocupación del territorio la superficie forestada ha diminuido por lo cual la explotación forestal en la actualidad no es actividad destacada.

 La región nórdica: Islandia ,Noruega,  Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania.

En estas regiones guardan la riqueza forestal y del papel ósea se intensifica esta actividad en estas zonas, y su actividades del 29,8%.

 Europa Oriental: Rusia, Rep. de Ucrania, Moldavia y Bielorrusia.

En esta región la taiga se extiende por todo el continente, estos bosques son muy homogéneos, por el número de especies aumenta a medida que nos desplazamos hacia el este; los bosques de hokkaido, en el norte de Japón pueden considerarse diversificados.aunque la mayor parte de los árboles de la taiga son de hojas perenne, cuenta con confieras hojas caducas; con sus hermosos ejemplares de árboles de excelentes calidad de maderas ( pinos, abetos, abedules) ha permitido el cambio, y la penetración del hombre a través de la constante tala de la misma

 Región Central: Polonia, Rep. Checa, Eslovaquia, hungria, Rumania, Eslovenia, croacia, Yugoslavia, Bosniaherzegovina, Montenegro, kosovo, Bulgaria, rep. Macedonia, Albania y Turquía.

La presencia de abundantes bosques en su pasado tuvo un peso significativo para la actividad económica con respecto a la deforestación. Pero la reposición de los bosques no tuvo tanto éxito como al norte de Europa, y la conservación de la fauna de ese lugar ha llegado demasiado tarde. Y en las llanuras norteña de ese lugar se remplazó por cultivos, y lo que en un tiempo atrás eran bosques inmensos ahora solo se forman bosquecillos dispersos.

Los Alpes que se sitúan en la franja central de europea la denominan la montaña humanizada. Es un paisaje alpino característico pero de frágil equilibrio. Siete países de distribuyen los 200.000km. y se divide desde un punto de vista estructural en alpes occidentales y orientales.

Los alpes tienen un paisaje característico el clima y los medios naturales fueron determinante para la instalación humana.

  • Desde la cumbre hasta aproximadamente los 3.000mts en la alta montaña es considerada hostil para la vida.
  • De los 3.000mts hasta los 2.400mts aproximadamente, se extienden los prados alpinos tradicionalmente usados por los pastoreos en verano y en inviernos son pistas de esquí.
  • Hasta lo 1.000mts hay bosques con arados en los que se instalan viviendas.
  • Por de bajo de los 1.000mts se ubican los grandes valles; y es el área de mayor concentración de población y por donde pasan los grandes ejes de circulación.

Las actividades turísticas en los alpes son productos del aumento de avalanchas no solo de nieve sino también de tierra y lodo; al ampliarse las instalaciones para el turismo se eliminan bosques y estos son importantísimos para la protección de las laderas sobre todo cuando las pendientes son muy pronunciadas.

 

 EROSIÓN Y AGOTAMIENTO DEL SUELO

 La degradación y pérdida del suelo, un desafío medioambiental mundial, es un problema que está afectando seriamente la producción mundial de alimentos. Desde 1945 casi el 11% de la superficie del planeta, unos 12 millones de km², ha resultado degradada en mayor o menor medida. Cada año los agricultores abandonan 70.000 km² de tierra anteriormente cultivable debido a que el suelo no puede seguir sosteniendo cultivos.

Aunque la producción global de alimentos ha aumentado de forma espectacular en las últimas décadas, la tasa de crecimiento ha disminuido de un 3% anual en la década de los sesenta al 2,2% en la de los ochenta. Para el año 2050, la demanda mundial de alimentos será el triple que la actual. Si la tendencia de agotamiento de los suelos continúa, la producción de alimentos no podrá mantener el ritmo de crecimiento de la población (África ya se encuentra en esta situación).

 La degradación del suelo tiene varias causas, entre ellas la deforestación, el desmedido uso de pesticidas, el sobre pastoreo y determinadas prácticas agrícolas. La deforestación, una de las principales causas, provoca la erosión del suelo cuando se talan o despejan zonas de bosque. El exceso de erosión es la causa de que el limo cólmate ríos, lagos, estuarios costeros y arrecifes de coral, ocasionando la muerte de los peces y dañando los ecosistemas acuáticos. A menudo el suelo restante puede sostener cultivos durante sólo uno o dos años antes de ser completamente inútil.

 

HISTORIA

Si hoy la deforestación se considera un problema, antiguamente se pensaba que contribuía al desarrollo nacional. El capital forestal fue liquidado y reemplazado por otras formas de capital para generar alimentos, materias primas, energía o infraestructuras.

En las regiones templadas, la agricultura se ha basado en la eliminación de los bosques aprovechando la fertilidad de sus suelos. A mediados del siglo XIV la mayor parte de las áreas boscosas de Inglaterra ya estaban deforestadas. A mediados del siglo XVII en la península Ibérica había desaparecido el 75% de los bosques. En la Europa continental y en América del Norte, la deforestación se aceleró durante los siglos XVIII y XIX, con el fin de despejar tierras y dedicarlas a cultivos alimentarios para abastecer a las ciudades industriales y hacer frente a las necesidades de combustible y de materiales de construcción. Desde entonces, la creciente productividad agrícola ha permitido que buena parte de las tierras agrícolas de las zonas templadas reviertan al bosque.

Los procesos de deforestación son, por lo general, más destructivos en los trópicos. La mayor parte de los suelos forestales tropicales son mucho menos fértiles que los de las regiones templadas y resultan sensibles al proceso de lixiviación, causado por la elevada pluviosidad que impide la acumulación de nutrientes en el suelo. No obstante, las políticas coloniales se basaban en el supuesto, equivocado, de que un bosque exuberante significaba suelos fértiles. Pretendían conquistar los bosques, sobre todo para destinarlos a los cultivos comerciales y a la agricultura, y estas prácticas han dejado un legado de suelos exhaustos.

La deforestación tropical aumentó rápidamente a partir de 1950, debido al empleo de maquinaria pesada y al crecimiento de las poblaciones humanas. Las tasas anuales de deforestación en 52 países tropicales prácticamente

CAUSAS DE LA DEFORESTACIÓN

La agricultura itinerante de tala y quema, muy practicada por los pequeños agricultores de las regiones tropicales, fue la responsable del 45% de la deforestación en África y Asia durante la década de 1980. Tras unos pocos años de cultivo, muchos suelos sólo pueden sustentar praderas y matorral, por lo que los agricultores tienen que trasladarse a otros bosques que acondicionan para el cultivo, en este caso mediante la tala de la cubierta vegetal y el fuego.

Las explotaciones madereras constituyen una causa importante de deforestación en el Sureste asiático, África central y, hasta cerca de 1990, África occidental. La tala suele dañar más árboles de los que derriba. Los productores madereros del noroeste de América del Norte y de Siberia, a menudo, reponen la cubierta arbórea por medio de plantaciones (véase más abajo), o dejan que el área se regenere naturalmente por el proceso de sucesión (véase Ecología), aunque, mientras se restablece la comunidad vegetal, se produce la erosión y degradación del suelo.

La deforestación con fines agrícolas en suelos no fértiles sólo produce beneficios a corto plazo. No obstante, cuando está bien planificada, puede producir beneficios sostenibles, como ocurre en algunas plantaciones de caucho y palma de aceite, que conservan cierta estructura forestal favorable para el suelo.

La deforestación motivada por la creación de plantaciones de árboles ha sido significativa en el Sureste asiático y Sudamérica. Los silvicultores de todo el mundo han talado bosques naturales para introducir plantaciones más rentables en la producción maderera, pero hoy son más conscientes del coste social y ambiental que esta práctica supone. Las plantaciones, dado que a menudo contienen tan sólo una especie de árbol, todos ellos de la misma edad, no reproducen el ecosistema del bosque original, que suele caracterizarse por la variedad de su flora y fauna en todas las fases de desarrollo. En los bosques de coníferas del Norte y en los bosques templados de la Columbia Británica, donde se talan cerca de 2.200 km2 de bosque al año (aproximadamente un 1% del total del bosque comercialmente viable de la provincia), se ha exigido, desde 1987, que las empresas madereras replanten toda la tierra deforestada en el plazo de cinco años; también se están haciendo esfuerzos por mantener la diversidad original de especies arbóreas, aunque los ecosistemas animales y vegetales secundarios se ven necesariamente afectados. Dado que la repoblación en la Columbia Británica sólo se abordó a una escala significativa a partir de mediados de la década de 1960, el gobierno provincial afirma que la tala de bosques antiguos seguirá siendo necesaria durante al menos 50 años más, hasta que los nuevos plantones y retoños estén en condiciones de reemplazarlos. Esta situación, que se reproduce a grandes rasgos en otros lugares de América del Norte y Europa, significa que el área de bosque permanece más o menos estable, aunque la proporción de bosques antiguos disminuya de día en día. La preocupación generalizada por la pérdida de estos bosques ha conducido a muchas confrontaciones, como la de Clayoquot Sound en la isla de Vancouver en 1993, en la que fueron detenidos más de 700 manifestantes mientras intentaban impedir la tala de árboles en áreas vírgenes de bosque templado.

La deforestación motivada por la creación de pastos fue una importante causa de pérdida de masa forestal en los bosques brasileños y centroamericanos en las décadas de 1970 y 1980, impulsada por programas gubernamentales para crear grandes ranchos. La quema regular de bosques para mantener los pastos es común en el África seca.

La deforestación que se realiza para obtener leña constituye un problema en las áreas más secas de África, el Himalaya y los Andes.

La deforestación que se realiza para crear asentamientos, explotaciones mineras y petrolíferas es localmente significativa, en especial los programas de reasentamiento puestos en práctica, hasta hace poco, en Indonesia y Brasil, donde los habitantes de zonas superpobladas fueron reasentados por sus respectivos gobiernos en superficies ocupadas por bosques.

La construcción de carreteras y presas ha tenido, como resultado directo, la deforestación menudo varios agentes actúan secuencialmente y provocan la deforestación de una región. La construcción de carreteras incentiva la explotación maderera, que abre el bosque a la explotación agrícola y a la recolección de leña. Alrededor de la mitad de los bosques tropicales talados acaban siendo dedicados a la agricultura.

Los incendios forestales, y otras catástrofes naturales como los huracanes y los temporales, también causan daños importantes en los bosques. En la década de 1990, la zona occidental de los Estados Unidos, Etiopía, el Mediterráneo oriental e Indonesia sufrieron graves incendios.

Además de estas causas directas, existen otras causas que facilitan que este proceso pueda ocurrir. Entre las causas subyacentes de la deforestación cabe destacar el crecimiento demográfico, la pobreza, el comercio de los productos forestales o las políticas macroeconómicas. Por otra parte, muchas políticas infravaloran, a todos los efectos, los bosques, imponiendo costes muy bajos a su explotación, o sobre valoran los beneficios de la deforestación para otros usos, lo que se manifiesta en los subsidios concedidos para bajar los precios de los alimentos. Por contraste, no ofrecen incentivos a largo plazo para cuidar los bosques. La falta de seguridad en lo que se refiere a la propiedad de los bosques y a los derechos de uso de éstos favorece una conducta explotadora. Ciertas políticas exigen incluso la deforestación como muestra de que el propietario ha ‘mejorado’ la tierra. La deuda comercial y oficial de muchos países en vías de desarrollo con los países industrializados impone a los primeros la deforestación para obtener divisas a cambio.

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUCIÓN

 Las causas de la deforestación son muy variadas y, casi siempre, se relacionan con las características de las sociedades y especialmente con la economía.

Hasta mediado del siglo xx, el uso masivo de los recursos naturales se había localizado principalmente en zonas templadas. Desde hace tres décadas, la deforestación del bosque tropical es muy superior a la de cualquier otra región del mundo.

Entre todos los bosques de, los de América latina merecen una consideración especial, ya que constituyen un 57% de los que quedan en el mundo. Antes de la explotación masiva de los bosques naturales, el territorio de América central estaba casi totalmente cubierto por ese tipo de vegetaciones 1.986, solo quedaba un 40% de área boscosas.

Allí, la deforestación se debe principalmente la alta demanda de tierras para la ganadería y la agricultura, a la apertura de áreas para la urbanizacion y a la implementación de proyectos de desarrollo, con la construcción de rutas y represas hidroeléctricas. El deterioro de estos ambientes se encuentra muy relacionado con las políticas gubernamentales que carecen de una planificación y de un control del uso de los recursos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TRABAJO REALIZADO POR CRISTINA RIVERO, ESTUDIANTE DE GEOGRAFIA, DEL INSTITUTO DE FORMACION DOCENTE PROFESOR “AGUSTIN GOMEZ”, PASO DE LOS LIBRES-CORRIENTES-ARGENTINA

 

 

 

 

 

Bibliografías citadas:

 

Libro: geografía de América en estudio

Autor: Insua, julian. Labonia, Mónica

 

Libro: Recursos naturales y ambientes en un  Mundo global

Autor: Bachmann, Lía. Acerbi, Marcelo

 

Libro: geografia 2 de Europa y Oceanía

Autor: De Jorge Alfredo, Carlos. Barrera Mesiano, Raquel.

 Internet: http://www.wikiipedia.com

2 responses to this post.

  1. Posted by Meilin Ruiz on mayo 28, 2009 at 1:56 pm

    Buena Nota!!! Hay que ayudar al planeta!!!

    Att:Estudiantes preocupados por el planeta,CHAO,BESITOS A TODOS…

  2. Posted by Joselin on septiembre 29, 2012 at 7:00 pm

    es cierto es una muy buena nota… ya que todos si podemos ayudar a cambiar nuestro planeta tierra dejando de cortar arboles ya que gracias a ellos todos podemos respirar aire fresco y limpio…….¡¡¡¡ si se puede !!!

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